Mi niño está aprendiendo a andar en bicicleta. Esto me da mucho gusto, por que a pesar de que ya había tenido bicicleta (una rin 12) nunca le había visto tal motivación; tal vez sea por que los primos ya comienzan a andar sin ayuda de las laterales, pero el caso es que ha dedicado todas las tardes de está semana pasada, y los fines de semana casi completos.
En una semana ya aprendió a andar sin laterales, y aunque aún le falta práctica y necesita de ayuda para comenzar a pedalear y tarda mucho en frenar, lo está haciendo excelente.
Para mí es un gusto doble esta afición. Por una parte por que me permite estar con el en algo que los dos disfrutamos. Por otro lado, en la familia tenemos algo de tiempo dedicados a la venta y reparación de bicicletas y es como una cuestión de orgullo.
Además me brinda un tiempo que -aunque no es completamente mío- puedo relajarme y disfrutar.
Ayer y antier estuvimos practicando en las canchas de Basketball del pueblo. Por un lado, me trajo muchos recuerdos, cuando era más joven (no quiere decir que no lo sea ehh ;) )en ese lugar había solamente una cancha de chapopote, rodeada de higuerillas y que siempre estaba ocupada. Una vez incluso un chófer ebrio de una camioneta de sabritas (en ese tiempo usaban combis) por poco me atropella pues se metió a la cancha habiendo niños jugando.
Cuando se construyeron las canchas actuales, nos pidieron que diéramos faenas para construir las canchas actuales. Allí hice buenos amigos; además de que las canchas quedaron muy bonitas.
Actualmente están un poco descuidadas, pero viendo a mi niño usarlas (aunque sea un rato) me hace pensar que ya hice bien en participar en la construcción.
Por ahora, voy a seguir visitándolas junto con mi niño esperando que pronto aprenda a andar sólito y podamos salir de ellas con más seguridad.