Puesto que este sábado hemos de terminar el curso con el Hno. Valdivia, se nos pidió que preparáramos una oratoria para cerrar "con broche de oro".
Creo que me encontraba soñando en ese momento, porque no me dí cuenta ese día, sino hasta el siguiente lunes en el que la maestra Lili me preguntó sobre que tema iba a usar para mi oratoria. ¿Qué oratoria? pregunte inocentemente; fue entonces que me comentó sobre lo que debíamos hacer.
¡Hay de mi! Desde ese día no dejan de pasar múltiples ideas sobre el tema correcto para hablar ante un público compuesto por profesores, junto con el temor - no siempre racional ni justificado - de hablar ante un público.
Sin duda alguna, hay tantos y tantos temas que -de manera particular- me interesan, pero que son tan difíciles de explicar; entre las ideas que han rondado mi cabeza están:
1. La política (Hay de mí, que tema tan difícil).
2. El quehacer de un maestro (¿Ante maestros? ¿Es que te has vuelto loco?).
3. El uso de Nuevas Tecnologías en la educación (¿Otra vez con eso?, ya chole)
4. La importancia de las matemáticas y la comprensión lectora para nuestro país(Sigue así, ya casi cambias el mundo).
La idea de toda oratoria es convencer sobre la idea planteada, así que -como en toda actividad- tengo que informarme bien sobre el tema o al menos elegir uno que domine aunque sea un poco.
Como también debe cumplir con las características de la oratoria (exordio, desarrollo y conclusión) debo preparar adecuadamente el texto y la manera en que lo voy a decir.
Así que ha trabajar.
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