Por alguna razón, los mexicanos tenemos una naturaleza festiva. Celebramos de todo, el día del trabajo (que no trabajamos), el santo del pueblo, los cumpleaños, santos, triunfos de la selección, etc, etc., etc.
Entre todos esos días, los del mes de septiembre cobran especial importancia, dado que es el mes en que celebramos nuestra independencia de España y el surgimiento de la nación mexicana.
Sin embargo, y dadas las circunstancias actuales de nuestro país, cabe preguntarnos ¿Qué tan libres somos? estamos viviendo circunstancias de inseguridad social, laboral, psicológica terribles.
Es claro que una gran parte de la responsabilidad - sobre todo en los aspectos sociales y laborales- pertenecen al gobierno, y que no están haciendo su trabajo (no cabe ni siquiera expresar un calificativo, simplemente no lo están haciendo); pero otra gran responsabilidad es de nosotros los ciudadanos. ¿Por qué si celebramos tanto este país lo estamos dejando perder?
El sentido de patriotismo no debemos tomarlo como una moda pasajera que nos llega cada septiembre. Tenemos una responsabilidad que cumplir para con el país y para con nuestros hijos. y me pregunto ¿Qué puedo hacer YO para cambiar mi país? ¿Qué está en mis manos y en las de nadie más?
Tengo que generar un cambio de mentalidad en mi persona. Ser un ciudadano completo, que exige pero que también aporta. Que invita a la acción, pero que también participa de los hechos.
Para ser un buen ciudadano no se necesita hacer "política" en la forma de los partidos y la democracia, (aunque esta reflexión sea en si misma una forma de hacer política), basta con poner nuestro granito de arena.
No podemos renunciar a nuestra responsabilidad, tampoco podemos vivir siempre con miedo. Alguien me comentó "Hay que buscar otro lugar para vivir", sin embargo, si siempre huimos de los problemas ¿A donde iremos cuando todo el mundo sea un lugar tan malo para vivir? y más importante aún ¿A donde irán nuestros hijos?
Al igual que en la revolución verde, tenemos que comenzar una revolución ciudadana que nos ayude a volver a hacer de nuestro México el país que todos queremos. Sin duda, se han dado grandes avances (que no dependen de la voluntad de nuestros gobernantes actuales y pasados), pero veo en la juventud una indiferencia que me preocupa, y la culpa no es de ellos, sino de nosotros que somos sus maestros, sus padres, sus tíos, etc. y que no estamos haciéndolos reflexionar sobre su responsabilidad cívica.
Es momento de comenzar, y si alguien lee esta entrada, espero que me comparta su opinión sobre mi invitación.
Saludos
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